Lore/El mundo exterior
El Ojo del Terror
Este sobrecogedor fenómeno atmosférico es un tornado del tamaño de una ciudad, el cual lleva en activo desde que se recuerda, es decir, no menos de 200 años. El inicio de La era del Despertar fue marcado por tres grandes eventos: la aparició de "La Cicatriz" (el más obvio y terrorífico), el Despertar propiamente dicho de las criaturas robóticas aparentemente vivas conocidas como "Ancestrales", y "La Gran Resaca" (más volgarmente conocido en Nassau como "la gran pota"): el momento en el que, durante unos instantes, El Ojo del Terror expulsó en todas direcciones, a velocidad de vértigo y a varias semanas de distancia, todos o muy buena parte de los barcos y demás objetos pesados que se había tragado durante los últimos siglos. Por unas horas, llovieron enormes restos estructurales de madera y metal, alguno de ellos incluso llegó a caer sobre la periferia de Nassau.
La Cicatriz
El cambio más evidente que ha dado paso a la Era del Despertar, y que literalmente ha cambiado el mundo para siempre, ha sido la ruptura de la corteza terrestre, dividiendo el mundo en dos por una gigantesca grieta a la que rápidamente se empieza a conocer popularmente como "La Cicatriz", entre otros nombres menos agraciados. Con una anchura de varias millas y una profundidad tan inmensa que nadie se ha aventurado a estimar hasta dónde llegará, La Cicatriz recorre el mundo de norte a sur. Sea lo que sea que haya en el fondo de esta, emite un resplandor dorado tirando a anaranjado, tenue y cálido. Abundan los reportes sobre avistamientos de criaturas emergiendo de La Cicatriz de todas las formas y tamaños, terroríficamente incomprensibles; especialmente en Asgard, la ciudad-estado que más sufrió las consecuencias de La Cicatriz, ya que esta engulló todo el bario este de su ciudad, el cual estaba habitado principalmente por su milicia (ahora conocida como "la guardia huérfana", acampan en la periferia a La Cicatriz para combatir a los horrores que siguen emergiendo de sus profundidades).
Las Tierras Brunas
Ocasionalmente, las presiones atmosféricas abren pequeños claros entre La Bruma, revelando fugazmente lo que se hallaba en la suferficie. Son comunes las misiones de exploración en busca de esos claros, en busca tanto de naves caídas de las que saquear sus motores (y tal vez otros suministros) como de las ruinas de la civilización pasada, cuyos tesoros y, en especial, su cultura, son un bien muy preciado. Por desgracia, ningún capitán acostumbra a compartir información sobre sus hallazgos: es por esto que los diarios personales y las cartas de navegación de naves famosas por sus hallazgos son un botín muy codiciado.
Vajra, el Mundo Subterráneo
Cuentan las leyendas que, bajo la corteza terrestre, lejos del sol y el aire fresco y con hordas de monstruos acechando, a gran profundidad, existen pasajes e incluso ciudades enteras que sobreviven lejos del alcance de La Bruma. Y tal vez haya algo de cierto en estas historias ya que, de vez en cuando, surgen rumores sobre enanos, goblins o incluso algún que otro fey que afirman haber habitado en alguno de aquellos parajes... o tal vez sean sólo historias con las que burlarse de los ingenuos u ofrecer alguna suerte de esperanza a los niños que preguntan a sus padres: "¿qué futuro me aguarda en este mundo?"